Luisa Axpe - La fluidez de una buena melodía

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La encontré por primera vez, en los años ochenta, en esa cantera de relatos que fue la revista El Péndulo, y más tarde en Minotauro y Puro Cuento, entre otras editoriales y revistas de aquel renacer democrático. Forma parte del reducido grupo de mujeres que en Argentina escribe ficción especulativa. Córdoba premió algunos deliciosos cuentos suyos para niños en el Concurso José S. Tallón, también en los años ochenta.
Luisa Axpe
Nació en Buenos Aires en 1945 y a comienzos de los setenta se graduó como psicóloga en la Universidad de Buenos Aires. Sus cuentos fueron publicados inicialmente en revistas como El Péndulo, Minotauro, Humi y Puro Cuento. En la década del ‘80 formó parte del reducido núcleo de escritores argentinos que producían fantasía y ciencia ficción. En 1986, Ediciones Minotauro, bajo la dirección de Marcial Souto, editó su libro de cuentos Retoños. Uno de los cuentos de ese libro integra la Breve antología de cuentos 2 publicada en 1992 por Editorial Sudamericana, junto a autores como García Márquez, Ray Bradbury, Graham Greene, Mujica Láinez y Bioy Casares. En 1989 obtuvo el premio J. S. Tallón de la Municipalidad de Córdoba, por sus cuentos Geolana, un conejo y el mundo, Pensamientos de colores y La casa sin gatos. En 1993, Editorial Sudamericana publicó su novela La mancha de luz. Tiene, entre otros inéditos, una novela, No te duermas en el tren, trabaja en varios proyectos narrativos y publica un blog (Gato Hambriento, http://gatohambriento.blogspot.com/).

Ella dijo
No sé casi nada de música, pero me alegro de estar capacitada para disfrutarla. Además, suelo pensar que hay música en todo: especialmente en la escritura. Cuando leo algo que me gusta, por lo general descubro que “suena” bien. Y ése es uno de mis mayores afanes a la hora de escribir. Tanto en la página como en mi cabeza, las palabras y las frases tienen que sonar bien, tienen que tener un ritmo, un color, un tono. El contenido, a veces, es un pretexto. Lo importante, casi siempre, es decir lo que sea lo más musicalmente posible, y que llegue a los ojos y a los oídos de los demás con la fluidez de una buena melodía. http://gatohambriento.blogspot.com/2008/03/partitura.html

Se dijo de ella
Relatos escritos en una prosa tersa, en la que es posible elogiar simultáneamente la precisión narrativa y la tensión poética. Ana María Shúa

En prosa sencilla, ajena a la menor afectación, coloquial casi, la autora enhebra sus relatos, muchos de ellos impregnados en la ternura y en la dulzura más humanas, pero sin perder nunca de vista lo ultrarreal, otros sarcásticos y observadores de todo cuanto sucede aquí, en esta tierra que Luisa Axpe pronto hace que deje de ser nuestra, la que creemos conocer, para convertirse en otra, en la que la magia es tan constante como posible. Escritos singulares, salpicados de color muy tenue pero también muy intenso, tan imaginativos y tan ricos que hasta se los puede leer fragmentados, de a poco, ya que cada cuento es eso, una soberbia planta de flores, toda ella cubierta de capullos que se van abriendo, multicolores, en un prodigio de la más sostenida fantasía.
César Magrini

Armas secretas
Los dos ejércitos se prepararon largamente para la contienda. Ambos llevaban sus mejores armas. El azul iba con sus sutiles argumentos surgidos de un profundo estudio de la dialéctica, su mentalidad abierta, su habilidad para responder con flexibilidad a los cambios y una brillante capacidad para analizar y relacionar entre sí todas las variables posibles para desarmar al rival. El verde, con frases hechas, prejuicios, falsas conclusiones y el convencimiento de ser portador de una única verdad inamovible y eterna. El encuentro tuvo lugar poco después del amanecer. La victoria fue aplastante: el ejército verde, además, llevaba armas de fuego.

Agua salada
Hallada la forma de atravesar los océanos, los límites fueron borrándose y la curva del horizonte se hizo más cercana. Pronto las rutas de agua perdieron sus secretos, y los navegantes empezaron a buscar nuevos cantos de sirena. Hallada la forma de eludir a las sirenas y llegar a buen puerto, los navegantes se lanzaron a la conquista de nuevas tierras para, desde allí, impulsarse hacia el espacio. Hallada la forma de atravesar el espacio, los navegantes se regocijaron ante la idea de encontrar, en planetas cada vez más lejanos, otros canales y otros mares, con más y mejores misterios.

No lo tome a mal
Cuando usted lo crea conveniente, es un decir, no vaya a pensar que lo mío es una orden perentoria, pero en fin, la película ya ha terminado, todos comienzan a levantarse de las butacas y quieren salir, así que, si no es para usted demasiada molestia, le juro que nunca me he encontrado antes en una situación semejante, en una condición diríamos bochornosa para ambos, porque estoy seguro de que lo será también para usted cuando caiga en la cuenta, digo, que me gustaría, en fin, cuando usted lo considere apropiado, y sin ofensas, quisiera que me devuelva
mi zapato.
Microcuentos de 100 palabras publicados en su blog

Crónica. Revista El Péndulo 15, mayo de 1987.
Una hoja lenta de otoño ha caído a nuestro lado.
La tomamos, sosteniéndola por el tallo entre el pulgar y el índice, y la observamos. Está seca, las nervaduras son canales vacíos por donde ya nada circula. Es marrón y frágil: una ligera presión la quebraría. Tiene varias puntas que se doblan hacia el centro y le dan una forma ahuecada.
Aprovechamos esa forma y la depositamos con cuidado sobre la cinta de agua que corre a nuestros pies, junto al cordón de la vereda. La parte cóncava hacia arriba; la punta más larga hacia adelante.
Es un barco.
Un cajón de fruta olvidado, vacío, asoma entre bolsas de desperdicios. Lo levantamos y lo miramos bien: como todos los cajones de fruta, es rectangular. Cualquiera de sus lados puede ser la base. Si lo apoyamos sobre una de las caras menores, parece un edificio.
Es un edificio.
Lo dejamos junto al cordón, a dos pasos del lugar donde encontramos la hoja caída.
Una mariposa que ha perdido el rumbo revolotea un minuto ante nuestros ojos, buscando alguna superficie. En un largo parpadeo baja hasta el nivel del agua y vacila; después, elige.
Con cuidado para no dañarse las alas, aterriza sobre la cáscara quebradiza que navega despacio.
Ahora también ella navega: es una pasajera.
El agua se desliza, lenta, por el suave declive de la calle. La mariposa embarcada, también. Pero es otoño: eso hace no sólo que las hojas se sequen y caigan, y las mariposas pierdan el rumbo, sino que el viento se empeñe en trastornar los movimientos de la vida.
El viento obliga al agua a cambiar de dirección. Ahora, la hoja se dirige hacia donde está el cajón de fruta.
Solitario, un niño se asoma a mirar el leve espectáculo.
Nunca ha visto una mariposa navegando. No sabe que lo estamos mirando, y eso hace más único su gesto de no tocarla. Se queda quieto, agachado en el borde de la vereda, vigilando el paso de la embarcación.
Seguimos su mirada: va hacia la mole que corta la corriente de agua, la que a pesar del declive corre hacia allí empujada por el viento. Después, los ojos del niño vuelven a la mariposa encaramada. Sigue quieto; pero ahora nos parece menos estático que antes. Un movimiento ha empezado a insinuarse.
El niño mira alternativamente el cajón y la hoja, y al fin se decide. Se agacha un poco más y, estirando el brazo, toma la mariposa por la punta de las alas y la deposita en una rodilla, desde la que ella emprenderá el vuelo otra vez.
La hoja sigue navegando vacía, arrastrada por el viento. Un poco más, y se detendrá de golpe contra el cajón de madera que interrumpe el paso del agua. Tal vez intente bordearlo y seguir la marcha; tal vez quede allí detenida, como un navío anclado en el puerto.
Al día siguiente leemos en los diarios que un barco que navegaba aguas arriba por un río caudaloso chocó contra el frente de un edificio, mientras la única pasajera fue salvada milagrosamente por la intervención de un gigante.

Leer la nota en el diario La Voz del Interior

4 comentarios to “Luisa Axpe - La fluidez de una buena melodía”

  • 28 marzo, 2011 21:19
    Anónimo says:

    en que año nacio ?
    A que libro pertenece en cuento Las cañas?
    Que obras fueron destacadas por Luisa Axpe?
    Otros datos utiles de ella?

  • 29 marzo, 2011 23:22
    Anónimo says:

    jasjja lo mismo busco yo.. Franco Pern

  • 10 mayo, 2014 16:23
    Anónimo says:

    jajajaja van al LICEO AFRICOLA?? jajajaj yo tengo lo mismo! con la profesoraa mercado

  • 13 mayo, 2014 20:29
    Anónimo says:

    meeeeentira que estaban haciendo la guia de la super mmercado

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